Running de forma sencilla, aprende a correr

Muy buenas compañeros, en el post de hoy vamos a enseñaros como aprender a hacer running y correr de forma saludable, nuestro profesor Miguel Camarena en su curso de Audiofit te da las siguientes claves para poder lograrlo:

Conocerse para empezar con buen pie

Bueno, lo primero de todo, ¿Ya sabes por qué vas a correr? Puede ser porque quieres abandonar el sedentarismo, mejorar tu salud, perder grasa, pensar con más claridad, divertirte, hacer amigos, conocer tus límites… En fin, como ves, son muchas las razones por las que puedes adentrarte en este fantástico mundo del running, pero debes tener claro el por qué, ya que la única manera de estar motivado en los entrenamientos es tener clara la respuesta a esa pregunta. Ahora que sabes por qué vas a empezar a correr, lo importante es conocer si estás preparado para ello, pues, aunque tiene multitud de beneficios, es una actividad de impacto, es decir, exige bastante a nuestro organismo. De gran trascendencia es conocer tu estado de forma actual, pues de él dependerá la progresión que seguirás para no sobreentrenarte ni aburrirte entrenando y lograr tus objetivos con una buena progresión.

Aunque prácticamente todas las personas pueden empezar a correr sin realizarse un examen médico previo, es conveniente si existen factores de riesgo. Es importante que hagas una visita al médico antes de calzarte las zapatillas y salir a correr si:

  • –  Algún familiar cercano ha sufrido muerte súbita.
  • –  Tienes más de 40 años.
  • –  Eres fumador, consumes alcohol asiduamente, drogas o llevas una dieta poco

    saludable.

  • – Llevas un estilo de vida sedentario.
  • –  Padeces hipertensión, hipercolesterolamia o Diabetes.
  • –  Padeces o has padecido alguna afección del sistema cardiovascular.
  • –  Sientes dolor en el pecho cuando realizas actividad física.
  • –  Pierdes el equilibrio o sufres mareos.
  • –  Tienes problemas en huesos o articulaciones.

Cómo empezar a hacer running

A lo mejor piensas que no es necesario aprender a correr y, aunque seguramente ya corras de una forma parecida a la que vas con máxima eficiencia, si sientes exceso de fatiga al correr, molestias, dolores… es posible que tengas que reajustar tu forma de correr. Lo primero que tienes que hacer es calzarte las zapatillas y salir a correr (preferiblemente por tierra), pero ahora no, ¡cuando termines de escucharme! Una vez que salgas, tienes que reencontrarte con tu manera instintiva de correr, así que debes encontrar la forma de correr que te resulte más cómoda y en la que vayas más relajada. Una vez encontrada, hay que comprobar si el resultado es bueno o tienes un exceso de molestias o fatiga, lo que indica que hay que reajustar la posición de tus brazos, tu postura, tu zancada o la manera en la que plantas el pie en el suelo.

Además de los síntomas más evidentes de una deficiente forma de correr, que son las lesiones y una excesiva fatiga que te obliga a invertir mucho tiempo en la recuperación, hay otro problema asociado a esta técnica deficiente, que es la energía derrochada, la cual se va acumulando y hace que te fatigues antes de tiempo. Algunos ejemplos de técnica incorrecta son dar zancadas excesivamente amplias, rebotar alto y en exceso y elevar mucho las piernas por detrás.

En la forma de plantar el pie, debes tener en cuenta que, aunque hay corredores (generalmente profesionales) que pisan con el metatarso (parte delantera del pie), lo habitual y más eficiente para la mayor parte de la población es plantar primero la parte media del pie (no el talón), y salir con el metatarso, para que el impacto se vea minimizado y así lograr que no sufran las articulaciones y la carrera sea eficiente. El apoyo debe realizarse justo en la vertical de la proyección del centro de gravedad, es decir, debajo de la cadera o ligeramente por delante.

Tu ritmo de carrera está determinado por la interrelación de tu zancada (longitud del paso), cuyas cuatro fases son la de amortiguación, la de mantenimiento, impulsión y suspensión; y tu cadencia o frecuencia (número de pasos en un minuto). La longitud de tu zancada viene determinada por tu altura y constitución física, por lo que puedes descubrirla si corres de forma cómoda y natural. Uno de los principales problemas en la zancada se da al pensar que hay que ampliarla y se convierten en pasos largos y antinaturales que pueden ocasionar lesiones.

Para que mejores tu ritmo, lo óptimo es que incrementes tu cadencia si es inferior a 160 pasos por minuto hasta llegar a 180 aproximadamente, pues al alargar la zancada corres el riesgo de lesionarte. Para que adoptes una buena postura al correr la regla de oro es la relajación, pues, al correr relajado, de la forma en que te sientes más cómodo, es casi seguro que lo estás haciendo bien; pero si crees que tu estilo es mejorable, hay una serie de correcciones que debes aplicar.

 

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