Psicologia deportiva en deportes de fuerza

Psicologia y motivacion

La variable más conocida de la psicologia y de la que entorno al ambiente deportivo suele ser más comentada es la motivación.En relación con esta variable existen algunos mitos que me gustaría aclarar. Quién no ha ido hablar a alguien refiriéndose a que tenemos que estar motivados si queremos conseguir resultados. Efectivamente, esta variable es un pilar básico, pero no debes tratarla como más comúnmente se conoce. La motivación no es un estado el cual podemos inducir y con el cual conseguir todo lo que nos propongamos, debes entenderla como un proceso en el cual existirán altos y bajos, es decir, habrá días que te cueste más ir a entrenar ya sea por el cansancio acumulado o porque te ves estancado en algún levantamiento y días en los que revientas un entreno porque nos encontramos con buenas sensaciones y unas fuerzas y ganas increíbles.

Se quieres reventar todos los entrenos es crucial tener motivos, es decir determinar por qué hacemos lo que nos proponemos y hacen que actuemos, que pasemos a la acción para conseguir nuestros objetivos. Si los motivos por los que competimos o por los que vamos cada vez a entrenar no los tenemos claros, te aseguro que nos va a ser tremendamente difícil avanzar y nuestra motivación disminuirá.

En ocasiones no se trata de trabajar la motivación sino de establecer metas de manera eficiente. Por eso, debemos de ser buenos a la hora de planificar nuestros objetivos ya que estos van a determinar completamente nuestro éxito. Un mal objetivo sería plantearnos levantar más peso y quedarnos solo con eso. Obviamente todos queremos aumentar las cargas, pero debemos centrarnos en qué depende de nosotros, en qué podemos hacer para que podamos levantar más peso y ser más fuertes.Establecer objetivos significa identificar qué queremos conseguir, cómo planeamos conseguirlo y cuándo esperamos conseguirlo. Por lo tanto, un buen objetivo sería levantar un peso determinado de aquí a tres meses, estableciendo metas a corto plazo para que así podamos también cuantificar cómo progresamos y esto nos refuerce y haga mantener nuestra motivación elevada. La manera en la que establezcamos esas metas a corto plazo también va a determinar nuestro éxito en la consecución de nuestro objetivo, por ello estas deben ser realistas y, sobre todo, muy específicas.

De esta manera hemos favorecido el proceso de consecución de nuestro objetivo y también hemos establecido una serie de metas de rendimiento que nos han permitido cuantificar nuestra evolución y servirnos de refuerzo para mantener alto nuestra motivación y querer reventar cada entreno.Otra forma de establecer metas de manera efectiva sería considerar que cada entreno sea mejor que el anterior, centrándonos en la ejecución a nivel técnico y mejorar aquellos puntos en los que te consideremos más débil cuando inicias el levantamiento, como puede ser la arrancada. De esta forma nos focalizamos siempre en mejorar algo, por muy pequeño que sea, buscando lograr una ejecución o rendimiento mejor al conseguido hasta el momento, independientemente del resultado final. Este tipo de metas, conocidas como metas de proceso, suelen flexibilizar más nuestros entrenamientos y son más fáciles de controlar.

Rituales deportivos

El ritual deportivo será la base a partir de la cual desarrollemos el resto de estrategias psicológicas que nos ayuden a mejorar nuestro rendimiento.Se realiza siempre de forma previa al levantamiento y debe incluir un conjunto de acciones, pensamientos y cambios a nivel fisiológico que nos permitan tener un mayor control de la situación y partir de un estado que facilite el rendimiento. Al igual que el ritual, la superstición también suele consistir en una serie de procesos previos al levantamiento que nos ayudan a aumentar la percepción de control sobre la situación y por tanto a disminuir nuestro nivel de ansiedad.

Sin embargo, la principal diferencia entre ambos va a ser que en el caso de la superstición muchos de los procesos que suelen llevarse a cabo no tienen porque depender de nosotros, como puede ser que prefiramos que el pabellón de competición sea muy grande o muy pequeño o que solo podemos levantar con nuestro cinturón y no otro exactamente igual de cualquier otra persona. A diferencia de ello, un buen ritual deportivo siempre debe estar compuesto por conductas y pensamientos que dependan totalmente de nosotros, como puede ser colocar adecuadamente el material de competición o asegurarnos de realizar de forma adecuada el set up o colocación en la barra.

Otra de las grandes diferencias entre la superstición y el ritual deportivo es que, en la primera opción, los procesos no tienen porque ir encaminados a mejorar el rendimiento, por lo que estamos invirtiendo de forma poco eficiente el tiempo previo al levantamiento.De esta forma, si por ejemplo siempre tocamos la barra tres veces antes de realizar el levantamiento o acariciamos un amuleto, a pesar de sentirnos más seguros y disminuir nuestra ansiedad realmente no estamos encaminados a partir de un estado facilitador del rendimiento. En su lugar, en psicología deportiva trabajamos siempre el ritual deportivo para que esté conformado por una serie de estrategias como el control de la activación o la visualización deportiva, estrategias que veremos detenidamente a continuación y que realmente si van a perseguir que nuestros pensamientos, conductas y estado fisiológico sean más eficientes de cara a conseguir el mayor rendimiento posible.

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